... Y NO HAY REINVENCIÓN SIN EVOLUCIÓN
TEDX – OCT 2019
¿Qué viene primero: Evolucionar o Reinventarse? El arte de desarmarte para volver a crecer
Empezaré este artículo con una pregunta que seguro has escuchado mil veces: ¿Quién fue primero? ¿El huevo o la gallina?
Tal vez te hagas la misma pregunta al leer este título, o pienses que es un dilema sin respuesta. Lo mismo me dijeron algunos amigos cuando les mencioné, hace unos años, que estaría compartiendo mi experiencia de vida en una conferencia en Lima. Pero desde mi propia experiencia, hoy puedo decirte con absoluta certeza: No hay evolución sin reinvención, y no hay reinvención sin evolución.
Miro atrás y me doy cuenta de que construir la persona que soy hoy, con la facilidad de palabra y la seguridad que comparto contigo en mi blog, mis redes y mis canales, me tomó un profundo proceso interno. Si me hubieras dicho hace una década que me animaría a utilizar mi voz de una forma que no fuera cantando o escondida detrás de un personaje, no te lo habría creído.
De hecho, recuerdo perfectamente la primera vez que me contrataron para ser maestra de ceremonias: ¡la pasé muy mal! Tartamudeaba, me sudaban las manos, olvidaba mis líneas... un auténtico desastre. Deseaba con el alma tener la soltura, el valor y la confianza de pararme frente a un público sin mis "armaduras" para exponer algo real y personal.
Cuando hablo de armaduras, me refiero a mis miedos e inseguridades. Porque aunque tenía la soltura de cantar o actuar frente a miles de personas, me aterraba hablar despojada de mis facetas artísticas. Los nervios, alimentados por la falta de confianza, me traicionaban. Poder utilizar mi palabra para tocar corazones era, en ese entonces, un sueño casi inalcanzable.
La búsqueda equivocada: Mirar hacia afuera
Un día, agotada y saturada de vivir para complacer a los demás en un mundo donde todo se sentía mecánico, decidí hacer un alto en el camino. Tras transitar diez años en la música, empecé la búsqueda de ese "algo" que sentía que me faltaba.
Como nos pasa a muchos, primero hice la búsqueda externa. Esperaba la aprobación de los demás, buscaba ser amada afuera, y por supuesto, no funcionó. Me equivoqué varias veces, insistí en buscar en el entorno equivocado y tropecé hasta tocar fondo, transitando por estados de depresión, decepción, miedo y desesperanza.
Hasta que, con ayuda profesional, encontré una herramienta tan sencilla que cualquiera podría usar, pero con un poder sanador inimaginable: un lápiz y un papel.
Como hablar me daba pavor, opté por escribir. Al principio, cada vez que lo hacía, una vorágine de imágenes llegaba a mi mente y simplemente las dejaba fluir. Al investigar, leer y adentrarme en el mundo de los audiolibros y los grandes conferencistas, los escuchaba hablar de "evolución", "reinvención" o "saltos cuánticos". Para mí, todo eso sonaba a intangibles que no podía ver ni tocar. Yo prefería los números o las cosas visibles.
Sin embargo, mis ganas de no querer quedarme siendo quien era me orillaron a continuar. Un día, leyendo mis propios escritos, descubrí el secreto: aquello que buscaba no estaba fuera, sino dentro de mí. Venía tan distraída con el mundo exterior y las necesidades materiales que no me había dado cuenta. Mis cuadernos estaban llenos de quejas y lamentos; nunca agradecía lo que tenía y daba más importancia a mis carencias externas que a mis fortalezas.
Llegué a la conclusión de que debía descomponerme, desarmarme y desordenar lo que existía por defecto para reconstruir todo desde cero. Como las piezas de un juego de LEGO. Debía desafiar lo que venía siendo y creyendo para encontrar mi verdadero Poder Interior.
El "Know-How" de la transformación interna
Para activar ese poder, tuve que aprender a implementar cambios drásticos y desarrollar una estricta disciplina en mis hábitos:
Aprender a escuchar el cuerpo: El cuerpo avisa, siempre hace ruido. Empecé a plasmar mis pensamientos en frases, cartas y metas claras.
Filtrar el entorno y la mente: Reemplacé el ruido de la televisión por lecturas y contenidos que me inspiraran y motivaran. https://open.spotify.com/episode/2SkiBUHzz1urAbBJa0aE00?si=Wrjda8RJRbOMPGkULxcang
Limpieza de hábitos: Me alejé de la comida chatarra con firmeza para mantenerme en excelente forma física y entrenar mi disciplina. https://open.spotify.com/episode/33kaxVbwHHqQkQoeixmBEm?si=DOXvTKIQQ0KyV7UkbfmOSw
Abrazar la soledad constructiva: Decidí estar sola, sin pareja, durante dos años completitos. Esos 24 meses me sirvieron para conocerme y explorarme sin distracciones. Me enamoré de mi propio reconocimiento interno y de las prácticas conversacionales que me abrieron los ojos.
Guiada por ese deseo de pisar escenarios para dejar un mensaje duradero, decidí dar un paso más allá y llevar estudios superiores, continué mi camino en el coaching ontológico y descubrí habilidades que estaban completamente dormidas en mí. Tuve que destruir la soberbia y el ego para entender que hoy solo soy un instrumento conectado con mi ser superior. Para lograr la evolución, necesitaba primero reinventarme desde el interior.
Súbete a la ola o quédate en el pasado
Con el paso de los años, la sociedad nos hace creer que la vida consiste en cumplir metas estipuladas, trabajar décadas para otros y esperar la jubilación. Pero el mundo cambia a una velocidad vertiginosa.
Piensa en esto: hace treinta años la gente utilizaba beepers y hoy gestionamos nuestra vida a través de smartphones y videollamadas. Si no te reinventas ni te montas en la ola de los cambios, te quedas obsoleto. Cada año somos una versión diferente de quien éramos 365 días atrás. Si las mismas bacterias mutan y se transforman, ¿por qué el ser humano no habría de hacerlo? Somos un producto inacabado.
No podemos vivir como "pollos sin cabeza" —como diría Víctor Küppers—, dejando pasar los días de manera mecánica. Hoy tenemos la tecnología, la información y las herramientas a la mano. El verdadero reto es aprender a desaprender lo aprendido para dejar espacio a lo nuevo.
Cada vez que descubro algo, siento que necesito aprender más. Salir de la zona de confort asusta, y a veces dan ganas de volver a lo que ya dominamos, pero el miedo solo te mantiene un paso atrás de tus objetivos.
Tu Turno para la Reflexión
Para cerrar, te propongo un ejercicio rápido: Cierra los ojos por un momento y transpórtate a donde estabas hace exactamente tres años. Recuerda qué hacías, con quién estabas y cómo te sentías.
Ahora abre los ojos y pregúntate: ¿Eres exactamente la misma persona? ¿Mantienes los mismos hábitos, rutinas y formas de pensar? Si cambiaste, ¿fue por decisión personal o por obligación?
El secreto de la evolución es continuar creciendo y transformando nuestro ser a pesar de los fantasmas internos. Trabaja hoy para tu futuro. Sé consciente de que cada paso que das es un paso hacia tu reinvención.
Y si alguna vez te asalta la duda de si volveré a los escenarios artísticos de antes... a mí también me asalta la misma duda. Sin embargo, hoy me siento mucho más útil brindando una guía, aportando valor a la sociedad y tocando corazones con el poder de la palabra.
No dejes que la humanidad se pierda ese diamante que llevas en tu interior. ¡Móntate en la ola!
¿Qué es lo primero que vas a desarmar en tu vida hoy para empezar a evolucionar? Te leo en los comentarios.
Autor: Marisela Puicón
Reeditado Julio 2026
Comentarios